CORAZONES A PRUEBA

La Biblia nos da muchísimos ejemplos en el Antiguo y Nuevo Testamentos, referente a siervos de Dios que hicieron las cosas mal o muy mal.

Siempre que hay una mala actitud en alguien, cierto es que hay algo que debe ser ordenado, pero eso tiene infinitas formas y niveles de cómo debemos sobrellevar cada situación. Jesucristo es nuestro mayor Maestro en el asunto. Veamos algo de lo que él dice y enseña:

San Mateo 18

18:15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y reprenderle estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

18:16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

18:17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

18:20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

18:21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?

18:22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

Cuando él habla por ejemplo, del problema de conflictos entre hermanos, enfoca estos puntos:

– si esa persona se considera que es un “hermano” o alguien que no ha recibido el Espíritu Santo.

– si esa persona actúa en conformidad a la Palabra de Dios.

– si hay más testigos que vieron el error o la mala actitud.

– si al confrontar esa persona, ésta atiende la corrección o se comporta rebelde.

– si estamos dispuestos a perdonar los errores de los demás todas las veces que sea necesario.

Basado en estos pasajes, podemos concluir que cuando una persona habla mal de un ministro o de otro hermano, debemos evaluar primeramente el que habla:

– si es un cristiano maduro espiritualmente o alguien que recién empieza en las cosas de Dios.

– si es un cristiano de buen testimonio o tiene conflictos en su alma.

– si es alguien que de veras sufre un agravio o si está opinando y entremetiéndose en asuntos que no le corresponden.

Cuando Dios permite el error en la iglesia, no es por descuido. Todo lo que sucede Dios lo permite con un propósito específico en todos aquellos que están involucrados, y nunca es para mal, sino para el bien de su iglesia, para la edificación del Cuerpo de Cristo.

Cuando alguien se porta mal en la iglesia, TODOS debemos tener mucho cuidado para no caer en engaño y tentación. Si buscamos la guía de Dios, seguramente todo se pondrá en claro y se arreglará, de otra manera envés de arreglar las cosas, las pondremos peor.

– El ministro que se equivoca, su corazón está a prueba delante de Dios.

– El que es agraviado, su corazón está a prueba delante de Dios.

– La congregación que sufre las consecuencias, su corazón está a prueba delante de Dios.

– El nuevo creyente que llega y observa esas cosas feas y desagradables dentro de la iglesia, su corazón está a prueba delante de Dios.

– El que escribe este estudio, su corazón está a prueba delante de Dios.

– El que lee este estudio, su corazón está a prueba delante de Dios.

 

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